Cosecha de hielo, de Harold Ramis
Compartimos con ustedes información sobre una película sumamente interesante del género cine negro que acabamos de incorporar a nuestro catálogo en formato DVD. Se trata de "La cosecha de hielo", producción del año 2005. Con este envío damos comienzo a una serie de mensajes periódicos (en principio, uno por semana) por medio de los cuales iremos desmenuzando nuestro catálogo con comentarios, sinopsis e información sobre diversas películas (las que consideramos más relevantes) que forman parte del mismo. Hasta entonces.-
VCDM
La cosecha de hielo (The Ice Harvest)
Sinopsis
Es la víspera de Navidad en la nevada localidad de Wichita, Kansas, y puede que Charlie Arglist (John Cusack) tenga algo que celebrar. Charlie, un picapleitos de negocios poco decorosos, y su desagradable compinche Vic Cavanaugh (Billy Bob Thornton) acaban de conseguir estafarle 2.147.000 dólares al capo de Kansas City Bill Guerrard (Randy Quaid). Pero para Charlie el verdadero premio de lotería sería conseguir a la imponente Renata (Connie Nielsen), que dirige el club de strip-tease, The Sweet Cage. Lo que Charlie quiere es fugarse con ella. Pero según se acerca la noche y, con ella, una tormenta, todo el mundo, desde la policía local hasta su compañero de copas Pete Van Heuten (Oliver Platt) comienzan a preguntarse cuál es el regalo de Navidad que se ha reservado Charlie. Para Charlie, las doce horas de la víspera de Navidad se presentan llenas de trepidación, sobre hielo o fuera de él.
Cartel y Ficha
Título original: The Ice Harvest
Año: 2005
País: USA
Duración: 88 min
Estreno en USA: 23-11-2005
Director: Harold Ramis
Reparto: John Cusack, Connie Nielsen, Oliver Platt, Randy Quaid, Billy Bob Thornton, Monica Bellucci, Jenny Wade
Guión: Robert Benton, Richard Russo
Productora: Focus Features
Género: Thriller, Acción
Comentarios
El cineasta Harold Ramis ha sabido siempre extraer de la vida cotidiana un humor especial y refrescantemente atípico. Su nueva película "La cosecha de hielo" es una comedia sobre gente que se comporta temerariamente en Navidad. "Cada año nos inundan con propaganda navideña". Pero "La cosecha de hielo" es decididamente un antídoto contra todo eso".
Cuando leyeron la novela de Scott Phillips "The Ice Harvest", los productores Albert Berger y Ron Yerxa de Bona Fide Productions decidieron que habían encontrado material para su siguiente película. Dice Yerxa: "Fue estupendo leer una historia tan irreverente que transcurría en una época, las vacaciones navideñas, que se ha revestido de tanto comercialismo. También me intrigó la idea de hacer que hombres sin valores espirituales se comporten mal en el día de Navidad, y el hecho de que toda la historia suceda en una sola noche".
Ramis observa: "Para mí la mejor fuente de comedia surge de la realidad. No hay escrito ni un solo chiste en el guión de "La cosecha de hielo"; nadie trata de hacerse el gracioso. Es una película negra, con risas".
Berger comenta: "La novela cuenta una absorbente historia criminal y tiene personajes interesantes. Y además tiene como fondo el espíritu navideño… pero está muy al fondo. Esa contradicción me atrajo. Habla de hombres de una cierta edad, que andan perdidos y no tienen más remedio que portarse mal; y contrastar eso con la Navidad tiene algo de emocionante. A Ron y a mí nos gusta hacer películas, como "Election", a la vez graciosas y tristes sobre la América contemporánea".
Berger añade: "Scott Phillips fue guionista antes de empezar a escribir novelas; ésta es su primera novela. Y creo que la ha escrito pensando en la pantalla".
Yerxa comenta: "Los dos somos grandes admiradores de Harold Ramis y de su estilo de comedia existencial. En los últimos 25 años ha hecho algunas de las mejores comedias del cine reciente americano. Le interesa la filosofía y su humor existencialista se complementa con su naturaleza plácida e inmutable; todo ello le convierte en un narrador seriamente divertido".
Tras haber adquirido los derechos del libro, la pareja de productores se vio requerida por otra pareja creativa: el oscarizado guionista y director Robert Benton y el novelista ganador del premio Pulitzer Richard Russo. Benton y Russo habían colaborado en un par de películas y ahora se ofrecían a adaptar "The Ice Harvest" para la pantalla. Berger recuerda: "se pusieron en contacto con nosotros porque teníamos los derechos. Para un productor es todo un triunfo que se le acerquen dos escritores de este calibre. Decidimos trabajar todos juntos formando una alianza".
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Reproducimos a continuación crítica aparecida en el sitio español "Miradas de Cine"
Recogiendo los frutos del cine negro clásico
Por Beatriz Martínez
Exhala La cosecha de hielo un profundo sabor a cine clásico, como si se tratara de una muestra tardía de noir, eso que los críticos etiquetadores llaman neo-noir o post-noir , es decir, aquellas películas de ficción criminal hechas a partir de 1958, fecha en la que se sitúa el último film noir de factura clásica, Sed de mal (Touch of Evil, Orson Welles), y que tratan de recuperar el estilo, los temas, la atmósfera y los patrones codificados de serie que caracterizaron este antológico e inspirador género cinematográfico.
Y es que la evolución que ha sufrido esta propuesta fílmica, resulta profundamente representativa de lo que supone el proceso de reciclaje al que se vienen sometiendo los géneros en la actualidad. La postmodernidad alienta la ruptura de barreras, la mezcla de elementos dispares, la síntesis de ideas antagónicas... es decir, intentar deconstruir un concepto para devolver su esencia supuestamente enriquecida por la suma de valores añadidos. Sin embargo, las materias primas con las que se realizan estos mecanismos de absorción genérica siguen siendo las mismas, y La cosecha de hielo, se encarga de recogerlas una por una, de forma que se constituye, ante todo y sobre todo, como un ejercicio de reconstrucción nostálgica de un cine con sabor clásico y que se encuentra arraigado en la memoria de todos los aficionados como parte esencial de su particular historia de amor cinéfila.
Comencemos por la caracterización de roles, la cual corresponde a un arquetipo perfectamente definido. En primer lugar tenemos al héroe patoso, cuyas coordenadas se encuadran dentro de aquellas que acuñaron y desarrollaron los hermanos Coen para los personajes que habitualmente pueblan thrillers como Sangre fácil (Blood Simple, 1994) o Fargo (1996). Se trata de Charlie Arglist (encarnado por John Cusack con su habitual cara de despiste), un abogado metido en asuntos turbios e involucrado con algunos miembros de la mafia que intenta pasarse de listillo desplumando a sus peligrosos jefes. Pero otras connotaciones son esenciales para que el espectador esté seguro desde el primer instante que no se encuentra ante la imagen del típico héroe aventurado capaz de controlar todo tipo de situaciones. Charlie es un desastre en todos los sentidos, el típico mequetrefe al que nadie querría como compinche en un robo a no ser que fuera para utilizarlo como conejillo de indias: se pone nervioso, se comporta de forma improcedente cuando cabría mantener la compostura, lo detiene sistemáticamente la policía por conducir borracho...; además descubrimos que su pasado lo configura definitivamente como la viva estampa de un perdedor, ya que su mujer lo abandonó para casarse con su mejor amigo. Pero Charlie (a pesar de ponernos un poco nerviosos con sus meteduras de pata) nos cae simpático, quizás porque el panorama de degradación moral que alcanzan todos los personajes del film es tal, que las motivaciones de Charlie para llevar a cabo esta empresa suicida, nos parecen incluso revestidas de cierto romanticismo utópico.
En segundo lugar encontramos a Vic (Billy Bob Thornton), asociado en el robo junto a Charlie, constituyéndose como el típico personaje de connotaciones ambiguas que destila inquietud y desconfianza por los cuatro costados.
No podían faltar las figuras de los gánsters (Randy Quaid, Mike Starr), esos inefables matones (siempre con físicos desagradables y con cara de malas pulgas) con los que es mejor no toparse cuando están enfadados..., y por supuesto la femme fatale, la good-bad-girl (Connie Nielsen), esa chica por la que cualquier hombre haría lo que fuera para tenerla entre sus brazos, bella, seductora, distante... pero que destila veneno por cada uno de sus poros.
Ya hemos configurado nuestra plantilla de personajes indispensables. Sólo nos queda por ubicar a Pete (Oliver Platt), dispuesto a modo de contrapunto irónico dentro la narración; pero hay todavía un ente indispensable que condiciona a todos los demás, la ciudad de Wichita, pues como en todo film noir que se precie, el entorno pesa de manera totalmente condicionante sobre el comportamiento y los acciones de los protagonistas.
La América profunda como escenario inmejorable para representar los vicios de una comunidad cuyos miembros están lastrados por la codicia, el egoísmo y la mentira.
El paisaje helado resultará fundamental a la hora de transmitir extrañeza añadida en la conducta de unos personajes que se encuentran enroscados en un bucle temporal de tan sólo unas horas (el film transcurre en una noche) en el que ocurren infinidad de acontecimientos cruciales para el devenir de sus vidas, así como el ambiente navideño, aportará dosis de fina ironía al desplegarse toda una batería de corrupción y amoralidad en plena Nochebuena, donde se supone que reina la armonía, la paz y la felicidad en las familias cristianas.
De raíz turbia es por tanto el substrato argumental de La cosecha de hielo, pero también se encuentra recorrido por un vivificante fondo revestido de humor negro y de un nihilismo que raya en el cinismo. El director Harold Ramis, que lleva toda su vida practicando el género de la comedia pura, ha encontrado una buena forma de convertir en vitriolo sus sarcásticas visiones de la relaciones humanas gracias a la maña de Robert Benton a la hora de teñir con clarososcuros cada una de la ficciones en las que pone sus manos. Recordemos que Benton ha sido el responsable de títulos como Ni un pelo de tonto o Al caer el sol, films crepusculares que transpiraban la esencia de la mejor serie clásica negra.
La cosecha de hielo es un intento más por revivir este tipo de films. Y se disfruta, aunque lamentablemente no aparece perfilada con los trazos de una obra de absoluta contundencia, quizás por ciertas dispersiones en su guión, caídas de ritmo que tienden a la monotonía, un desvelamiento demasiado evidente de las máscaras que cubren las intenciones de los personajes más traicioneros y un tratamiento en la dirección de puesta en escena demasiado aséptico e impersonal, sin la fuerza necesaria para arrancar emoción o despertar un verdadero interés de esta correcta historia de traición, venganza y supervivencia en las tediosas calles heladas del invierno de Wichita.
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